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Betterland School: Prevención a través del teatro.

BetterOct 

En los faldeos de la comuna de Lo Barnechea se encuentra el colegio Betterland School, un centro educacional que inauguró su política preventiva de alcohol y otras drogas. El teatro, la música y el deporte son sus principales herramientas de diálogo con los jóvenes.

El colegio Betterland School, ubicado en la comuna de Lo Barnechea, inauguró hace unas semanas su Programa Preventivo de consumo problemático de tabaco, alcohol y otras drogas. Además, durante la ceremonia presentó al equipo de estudiantes y profesores que estarán a cargo de ejecutar este plan.

El origen de este Programa Preventivo tiene su origen un año atrás cuando el equipo directivo y de formación  del establecimiento, decidió comenzar a diseñar y construir junto a Paréntesis Asesorías, de Fundación Paréntesis, una estrategia preventiva para el uso de sustancias. ¿El objetivo? Favorecer la buena convivencia de toda la comunidad educativa.

Con esto, Betterland School se une a una serie de colegios que se han sumado a la importante iniciativa de contar con un programa que convoque a estudiantes, profesores, apoderados y directivos, para en conjunto crear acciones sostenidas que promuevan el bienestar y la salud física y mental de la comunidad.

Según relatan los estudiantes de Betterland, en el colegio existen algunos casos de consumo de drogas, tanto a nivel familiar como personal, situación que es reflejo de lo que ocurre en los establecimientos a nivel nacional. Algunos han podido salir por sí solos, por ejemplo, gracias al deporte, mientras otros relatan el quiebre de sus familias por causa del consumo problemático de sustancias.

A raíz de estas y otras historias, un grupo de jóvenes del establecimiento realizó y escribió una obra de teatro en la que se representa situaciones de vida, sentimientos y creencias frente al tema. No se marginó a nadie, por el contrario, se incluyeron a los mismos protagonistas de la vida real. Cada uno de los integrantes contó lo que han experimentado o visto. Además, al grupo de teatro se sumó el de música, quienes con sus instrumentos lograron entregar más emocionalidad  a la presentación artística.

“Es hacer catarsis de cosas que ellos han vivido. Ellos cuentan con un espacio, un lugar más íntimo donde poder contar sus experiencias, en donde además uno está escuchándolos muy atento. Para ellos ha sido un proceso sanador”, cuenta Carola Suazo, profesora de teatro del colegio Betterland School.

Esta iniciativa cobra una gran relevancia cuando a nivel país existe una baja percepción de riesgo del consumo, especialmente alcohol y marihuana por parte de los jóvenes. Según los expertos, los adolescentes las ven como sustancias poco nocivas, restándoles gravedad y minimizando sus riesgos.

Un estudio realizado por SENDA el año 2014 evidenció que el 35,6% de los adolescentes (12 a 18 años) en Chile, reconoció haber consumido alcohol en el último mes y que dos de cada tres experimentó un episodio de embriaguez. La edad de inicio es a los 13,7 años. En tanto, un 30, 6% de los jóvenes encuestados de octavo básico a cuarto medio, declaró haber usado marihuana. La edad de comienzo es a los 14,7 años.

“Cuando un colegio sólo se dedica a tachar listas o perseguir, lo que hace es que los jóvenes tomen distancia. No les hace sentido lo que está pasando y prevención sin sentido, finalmente no es prevención. Entonces la única forma es que sientan que es de ellos, para ellos, y que les haga sentido”, dice Carlos Vöhringer, Director Ejecutivo de Fundación Paréntesis.

Si bien comprometerse con un programa de Prevención implica invertir tiempo y energía, ya que es un trabajo de años llegar a instaurar un plan preventivo, y además requiere que toda la comunidad esté dispuesta a trabajar y aprender sobre un tema muchas veces tabú, es un trabajo que rinde frutos, genera logros a corto, mediano y largo plazo y que ha demostrado tener efectos positivos en las comunidades intervenidas

“Siempre estamos hablando de las drogas, de las situaciones familiares. Entonces no es que uno tenga miedo de contarles a los profesores algo. Llevo 10 años en este colegio y me conocen desde chico, así que cuando tengo un problema les cuento porque sé que hay un apego emocional”, cuenta David Muñoz, estudiante del colegio Betterland.

El arte y el deporte son las principales actividades a las que el establecimiento recurre para acercarse a los alumnos. El objetivo es el autocuidado, el manejo de riesgos y cómo tomar buenas decisiones. Un colegio “no debe tener una mirada estigmatizadora y excluyente que deje a los jóvenes fuera del sistema educativo. Es sabido que después de la familia, el colegio es un enorme factor protector para muchas conductas de riesgo de niños y adolescentes”, Carlos Vöhringer.

 Mira aquí el reportaje realizado por TVN.