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Hogar de Cristo y sus fundaciones renuevan su imagen de marca

“Estamos pasando de ser una fundación a ser una gran y única causa”.

Así resume el capellán Pablo Walker el objetivo de esta transformación, que no es estética, sino ética y épica, porque da cuenta de la pobreza entendida como vulneración de derechos humanos. A partir de este 14 de diciembre, la institución cambia incluso su tradicional logo por otro muy colorido.

 

En mayo de 2017, Hogar de Cristo figuró en el top ten de las empresas chilenas creíbles, de acuerdo a un estudio desarrollado por  la compañía de investigación de mercado  CADEM. Ahora, este 14 de diciembre, la causa fundada por el padre Alberto Hurtado en 1944 refuerza y vitaliza la potencia de su marca considerada “ciudadana”, a la par que Facebook y Teletón, con un colorido cambio de imagen, que implica una renovación de su logo.

El sacerdote jesuita Pablo Walker, capellán de la institución, explica así esta transformación: “El padre Hurtado creó el Hogar de Cristo para dar techo, alimento, educación, oportunidades a los más pobres entre los pobres, en quienes había descubierto a Cristo. Generó un Hogar para los cristos que vagaban por las calles, hambrientos, descalzos, durmiendo al cielo raso en la década del 40. Hoy la necesidad es la misma, pero amplificada por problemas nuevos, propios de nuestro tiempo. Nuestra puesta al día, de la cual el logo es apenas un signo, busca comunicar el Hogar de Cristo que hoy somos, un gran y único Hogar de Cristo, que se renueva con pasión y alegría por una causa común: el reconocimiento de la dignidad de los más pobres. Hoy redescubrimos el sentido dignificador de honrar los derechos humanos: no hacemos una obra de caridad cuando no hemos hecho aún las tareas de la justicia, reparando los derechos de quienes viven en exclusión y marginalidad. Tampoco honramos esos derechos si no convocamos a todos. Necesitamos inyectar en muchos esta convocatoria, esta pasión del héroe santo, del provocador contemporáneo, del hombre valiente, invitándolos a hacerse parte de su misión”.

Ese es el objetivo de fondo, del cual el nuevo logo es sólo un símbolo, que viene a modificar el antiguo. Fue en agosto de 1977 en revistas como Ercilla y Hoy y en los diarios El Mercurio y La Tercera de La Hora que el logo de la causa del Padre Hurtado apareció por primera vez. Nacía para conmemorar los 25 años del fallecimiento del santo chileno. Cuentan que fue el sacerdote jesuita Renato Poblete Barth quien terminó de dibujar en una servilleta la hache y la ce minúsculas, que sugieren quizás una casa, quizás una parroquia, en el mismo color de la famosa camioneta verde en que el padre Hurtado recogía a “sus patroncitos”.

Desde entonces, la hache y la ce, con la cruz emergiendo del primer “palito” de la hache, ha estado en nuestra conciencia colectiva como sinónimo de amor al prójimo y lucha por la superación de la pobreza. Entre el 17 y 18 de agosto de 1977 se publicó el primer aviso con el logo y la cara del Padre Hurtado con un título que decía: “Hombre de Dios y hombre de los hombres, PADRE HURTADO”.

Cuando ese primer logo hizo su estreno, el Hogar de Cristo ya tenía 33 años de historia. Hasta entonces, sólo en octubre de 1969 había aparecido en medios internos de la institución un logo a propósito de la conmemoración del cuarto de siglo de la fundación. Era un triángulo de cuyo vértice superior se desprende una cruz y en su base se lee “25 años”, todo rodeado por un grueso lienzo de color rojo.

A comienzos de los años 80, con su reconocido talento para tender puentes entre ricos y pobres, derechas e izquierdas, creyentes y no creyentes, el padre Poblete, que ya era capellán del Hogar de Cristo, consiguió la ayuda de la agencia de publicidad BBDO. En el decir de su dueño y creativo de entonces, Martín Subercaseux, el sacerdote le pidió darle “una manito de gato” al logo. “Le quitamos una vueltas a las letras, las simplificamos; le hicimos apenas un brushing”, afirma hoy el publicista, reconociendo los atributos identificatorios de un símbolo que se ha mantenido más o menos inalterado durante cerca de 40 años.

Pablo Walker hace notar: “Es un símbolo que nos representó mucho tiempo, al que le tenemos un enorme cariño y gratitud, pero que hemos resuelto aggiornar, usando el verbo con que los papas Juan XXIII y Paulo VI inauguraron el Concilio Vaticano II que marcó una puesta al día de la Iglesia a comienzos de los años 60. Guardando todas las proporciones, de eso se trata nuestra puesta al día. Lo que buscamos es comunicar el Hogar de Cristo que hoy somos, un gran y único Hogar de Cristo. Estamos pasando de ser una fundación o una suma de fundaciones a ser una gran y única causa”.

Todas las líneas de acción, las cuatro fundaciones del Hogar de Cristo –Paréntesis, que se dedica al consumo problemático de drogas y alcohol; Rostros Nuevos, que trabaja por la inclusión de las personas con discapacidad mental; Súmate con sus escuelas de reingreso y Emplea, que se dedica a la inclusión laboral- y hasta la Funeraria Hogar de Cristo, quedan unificadas bajo esta nueva imagen.

Sostiene el capellán Pablo Walker: “Nuestro nuevo logo tiene diversidad de formas, ellas representan las distintas fundaciones y líneas de acción con que hoy cumplimos el mandato de San Alberto. En él, todo está integrado por una cruz, la cruz no está encima sino dentro, atravesando todo lo que somos y hacemos; es la Cruz de la Integración. Y también posee una diversidad de colores, que expresan nuestra vitalidad, renovación e innovación permanentes. Finalmente, se construye con la  identidad inalterada que nos ha distinguido desde hace setenta años: el sello HC. Si alguien me preguntara en qué consiste ese sello, diría que en la dignidad aprendida junto al más pobre. De ella nace nuestro redescubrimiento de Cristo, la pasión por defender los Derechos Humanos profundamente vulnerados por la pobreza y la desigualdad y nuestro afán por convocar a un país entero a la causa de la justicia”.