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Yaritza Meza: “¡Sí, pude! Fui más fuerte que las drogas”

El entorno social, las amistades, el lugar donde vive o la soledad suelen ser algunas de las explicaciones asociadas al consumo problemático de alcohol y drogas.

Por Edgardo Urrutia

Con tan solo 16 años, Yaritza Meza Cisterna, le vuelve a sonreír a la vida, después de caminar por el lado oscuro de las drogas. Hace apenas unos días que recibió el alta del programa residencial para mujeres adolescentes con consumo problemático de alcohol y otras drogas de la Fundación Paréntesis del Hogar de Cristo.

La historia de Yaritza con las drogas comenzó a los 14 años, a consecuencia de un prematuro mal amor. Eso generó en ella una depresión que la hizo, poco a poco, ingresar al mundo del consumo de pastillas y drogas.

-¿Cómo un pololeo adolescente te llevó al consumo?

-La verdad es que uno a esa edad no sabe enfrentar las cosas. Se supone que en esa persona yo encontraba el amor y el cariño que en mi casa o en mi entorno no estaba. Por eso, al descubrir que él me engañaba con otra, tomé la decisión de “casi liquidarme”, tomándome todo lo que encontré en pastillas.

Clonazepam, ibuprofeno, paracetamol y otras pastillas fueron parte del cóctel de ese día. “Desperté cuando en el hospital me estaban haciendo un lavado de estómago. De ahí me quisieron internar. A partir de ahí mi historia con el consumo, comenzó a crecer”.

La inmadurez propia de la adolescencia o la intensidad con la que se toman las cosas, llevaron a esta joven a crear -sin darse cuenta- un mundo de mentiras para posibilitar el consumo. “Engañaba a mi mamá para conseguir dinero para comprar pastillas o marihuana. Inventaba eventos, completadas o materiales para el colegio como forma de conseguir algo de dinero para luego hacer la cimarra para ir a consumir y olvidar mis problemas.

-¿Crees que tu entorno te llevó a esa situación?

-La historia de amor fallida fue el puntapié inicial, luego mis papás se separaron, lo que sumó más a mi depresión. Mi casa no era un lugar muy cómodo, siempre había peleas y mi padre sufre mucho de alcoholismo. Sin embargo, esta es una decisión que toma uno. Yo no culpo al entorno. Si bien, tengo amigos que consumen, fui yo que me castigué con esto.

Y hace notar que “las drogas están en todos lados”, haciendo notar la falta de restricciones que existe en la compra de algunos medicamentos que permiten a los jóvenes acceder a ellos sin dificultad.

Tomar la decisión de salir es la clave y el primer paso para enfrentar este problema y abrir la puerta a una nueva vida es aceptar la ayuda y la rehabilitación. “Mi madre tomó la decisión de sacarme de la casa y nos fuimos a vivir solas a un departamento. A la vez tuvimos la fortuna de que acá en Mapumalén, me aceptaran y me ayudaran con mi problema. No toda la gente tiene la suerte de ser acogida en programas de rehabilitación. Son muchos los chilenos que tienen este problema de las drogas. Acá me enseñaron a controlar los impulsos y la ansiedad que me provocaba ver a personas consumiendo pastillas”, comenta Yaritza.

 

Hace unos días, la joven recibió el alta. “Salí y me puse a prueba de inmediato. Fui donde mis amigos que consumían. Algunos de ellos siguen en la misma senda, a tal punto que me invitaron a consumir ese mismo día, pero fui más fuerte. La frase ‘yo, sí puedo’ palpitaba en mi mente y me hice más fuerte. Luego de una hora de estar en esta ‘autoprueba’ me sentí mejor y me fui a mi nueva casa”, narró.

 

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